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sábado, 27 de marzo de 2010

De corazón a corazón


¡¡¡Cuánta alegría da el cariño!!!! Con muchísima emoción recibí esta semana el regalo de mi amiga Luz, por haber sido su Seguidora Nº 100... Y quiero compartir con ustedes el hermoso alfiletero que ella diseñó y cosió con sus manos, bordando mi nombre!!! y que ya empecé a usar con tanto gusto!!!  También me envió unas telitas imposibles de creer de tan bellas (de las que por acá no se ven...), en una combinación de colores genial. Son los famosos "fat quarters" (Si entro acá a una tienda y pido un "Fat quarter" creerán que enloquecí ja ja)... desde que los recibí estoy pensando en qué emplearlas!!! Se aceptan sugerencias...
Además,unos botoncitos de Tilda que son un primor!!!! y una bella tarjeta que trae lo mejor de todo: sus palabras de cariño y amistad.   ¿Qué puedo agregar?  Algo de lo que le escribí a Luz: Que sólo quien lo vive, puede comprender este mundo "virtual" pero a la vez tan real, donde nosotras compartimos no sólo nuestra afición a las manualidades, sino también a veces nuestros sentimientos más profundos, nuestras alegrías y tristezas, nuestros secretos... en una red maravillosa que nos arropa y nos contiene a tantas, en medio de este mundo "chambón y jodido" como dice Galeano.  ¡¡¡¡Gracias Luz!!!!

Y más cosas de corazón: Los corazones que terminé y no mostré. Estoy más lenta con la cámara que con la aguja. Les cuento que el de cuerda no me termina de convencer, probé con varios materiales y, a pesar de que la mayoría opinó que les resultó fácil, a mí me dio un poco de trabajo... La cuerda se resistía a ser amarrada!!! 



Bueno, y el último... el punto coral  tampoco me resultó tan fácil, sobre todo las puntadas del lado izquierdo ja ja!!! ya les conté de mi dificultad para los reveses y los izquierdos...

Y como no puedo resistirme a recordar palabras que hablen de corazón...hoy me traigo las de una de mis canciones favoritas de Sabina: "Peces de Ciudad"

Y desafiando el oleaje
sin timón ni timonel,
por mis sueños va, ligero de equipaje,
sobre un cascarón de nuez,
mi corazón de viaje,
luciendo los tatuajes
de un pasado bucanero,
de un velero al abordaje,
de un no te quiero querer...
Y, perdón!!!! pero me puse a tararear la letra y tampoco  me pude resistir... acá... para mí y para quien quiera verla y escuchar su letra genial, lo traje a Joaquín a cantarla... 



Un abrazo!!!!!

jueves, 18 de marzo de 2010

Bolso "Hippie Dresden"

Hola todo el mundo!!! Qué éxito tuvo la entrada sobre "El beso"!!!! Cuántas fanáticas encontré!!! Hasta una que vio "en vivo y en directo" la obra completa en Viena!!!!  Les cuento que yo no soy muy entendida en Pintura, sólo cuando veo una obra puedo decir: Me gusta o No me gusta... , con los ojos del cuerpo y los del alma. Y Klimt me gusta!!!!  
Pasando a otro tema, les cuento que me encantó el "Plato de Dresden", y en un rapto de inspiración diseñé este bolso (a que no saben quién lo va a usar...) . Y como estoy tan contenta con el resultado decidí ponerle nombre  y todo : Lo bauticé "Hippie Dresden" ja ja!!!!  Porque es bastante hippie con esa combinación de colores!!! Y Dresden por las obvias razones del plato...

Con el tutorial de Maite, me fue sencillo, y les cuento que lo cosí a máquina, de acuerdo a las explicaciones que nos envió Esperanza... Por supuesto que también hice el bloque para el Sampler!!!! Se los muestro en la próxima entrada porque la máquina se quedó sin pilas.
El interior en fucsia, con bolsillo y el infaltable "broche imán"
                                       
El motivo en esta técnica de Patchwork...
Un beso grande para ustedes, y prontito vuelvo con el plato de Dresden para el Sampler!!!!
Gracias!!!!!!
Y. mientras espero sus comentarios sobre el libro "El beso", les dejo el poemita que compuso Sabina para animar a "su primo el Nano"...

¡¡Ánimo Nano!!

| Sección: Noticias

joaquin sabina, serrat

Ojo con mi primo el Nano
que está una mica malito,
cósalo con cuidadito,
doctor, que lo necesito
como el invierno al verano,
como el barquito a la mar,
como la leña al hogar,
para seguir aprendiendo
de nuestro oficio,
para sacarlo de quicio,
para llorarnos riendo,
para crecer compartiendo
los pocos vicios
que nos permiten las canas
y el riñón,
para que vuelva mañana
temprano a los escenarios
Joaquín Sabina
Oiga Doctor
 Y me sumo... ¡¡¡Yo también lo necesito!!!

lunes, 8 de febrero de 2010

Crónica sabinera de una noche inolvidable

 ¿¿¿Qué les puedo decir???  Fue un encuentro mágico, maravilloso, inolvidable... A pedido de quienes comparten este amor al genio de Úbeda, les copié y les pegué la nota del Diario "El Litoral", que resume y cuenta los detalles

¡¡¡¡Gracias a la vida!!!!  y a España, por Joaquín Sabina!!!!

Actuó anoche en Colón

Crónica sabinera de una noche inolvidable

Joaquín Sabina se presentó por primera vez en Santa Fe. Su último trabajo, “Vinagre y Rosas”, junto al dúo español Pereza, fue la excusa para recorrer la galería de temas que lo consagraron como uno de los artistas más queridos por los argentinos.




Por Natalia Pandolfo
npandolfo@ellitoral.com

La noche duró lo que duran dos peces de hielo en un whisky on the rocks. Para los fanáticos, para los que en setiembre octubre del año pasado deambulaban ansiosos por los blogs preguntando si era cierto, ver a Sabina en Santa Fe fue como capturar con los ojos la caída de una estrella fugaz.

Puntual, de frac negro y pantalón a rayas, cinco minutos después de las nueve asomaron al escenario las piernas escuálidas que dibujan el óvalo perfecto, coronadas por el clásico bombín.

Sobre el fondo de una escenografía urbana, el recital comenzó con “Tiramisú de limón”, primer corte de “Vinagre y rosas”. El nuevo material fue elaborado junto al grupo Pereza, formado por Rubén Pozo Prats y Leiva. Las letras fueron escritas a dúo con el poeta Benjamín Prado, en Praga: “A él su novia lo había dejado; a mí mi novia no me dejaba tener novias”, explicó Joaquín. La vida doméstica que lleva desde hace algunos años junto a la fotógrafa peruana Jimena Coronado en Madrid no se entiende demasiado con la inspiración que le proveían las noches de soledades y excesos; por eso eligió a la tristeza de su amigo como musa. Después de bordear el abismo, Sabina atraviesa “el discreto encanto de la sobriedad”, como le diagnosticó el periodista español Jesús Quintero en una entrevista.

“Con el amor uno no puede escribir una canción, con el amor dan ganas de meterse en una cama, en un baño, en un ascensor o donde sea con tu amada. Con el desamor, en cambio, dan ganas de recagarse en la puta madre de esa mujer que nos dejó, y escribirle una canción que la persiga toda la vida. Así nacen las grandes canciones” explicó, didáctico, en la conferencia de prensa que brindó en enero en Buenos Aires.

De este nuevo disco también cantó “Viudita de Cliquot”; para dar lugar después a los clásicos, esos que esperaban todos. El primero de la larga lista fue “Ganas de”.

Lo acompañaron sus históricos laderos: Pancho Varona, en guitarra, bajo y voz, y Antonio García de Diego en teclados, voz y guitarra; Pedro Barceló en batería; el guitarrista y autor Jaime Asúa (con quien interpretaría una muy rockera “Llueve sobre mojado”); José Misagaste en saxo y clarinete y Mara Barros, en coros y complicidad.

Ave de paso

Fue la primera vez que ese artista de voz eternamente ajada, el que pide que te tumbes al sol cuando llueva, el que pretende escribir la canción más hermosa del mundo, trajo sus canas de alcanfor adolescente a ciudades del interior que no solía incorporar en sus giras.

“Buenas noches, Santa Fe... Nosotros sabíamos que veníamos al cementerio de los elefantes, pero no que esto iba a ser un parque jurásico”, saludó, en el primer round de una guerra contra los insectos que iba a ir in crescendo durante todo el recital. Al principio fueron risas, casi carcajadas: nadie podía creer la nube de bichos que seguía a los músicos como el más pegajoso de los fans.

Fue la nota de la noche: Varona, de impecable traje y galera, optó por ponerse una especie de escafandra para poder soportar lo insoportable. Los asistentes corrían con toallas, Sabina se divertía a puro pizotón y Mara Barros ayudaba a despegar los insectos que, a los pocos minutos, ya tapizaban el saco del artista. “Les juro en nombre de todos mis compañeros, no son veleidades: se nos hace muy difícil tocar así”, diría Joaquín promediando el recital, cuando la simpatía del principio iba dejando paso a la encabronada sinceridad.

“Un gusto estar aquí... Uno siempre habla de Buenos Aires, pero en esta gira estoy conociendo la hermosura del interior, de los argentinos y de las argentinas... y de las santafesinas”, galanteó el artista, en uno de los tantos diálogos que mantuvo con su público, algunos en rima, otros en prosa, a lo largo de las casi dos horas y media de concierto.

“Medias negras” fue el preámbulo para una potente versión de “Aves de paso”. Le siguieron el eterno “Peor para el sol” y “Agua pasada”, que rescata la letra de uno de los poemas más bellos de Joaquín, “Lo peor del amor”.

En ese clima el músico evocó a seres queridos y admirados de estas tierras, desde Adolfo Castelo hasta Tomás Eloy y Bioy; desde Borges hasta Fontanarrosa, pasando por Sandro el Gitano, el petiso Guinzburg y la Negra Sosa. Con esos nombres como pasaporte llegó la porteñísima “Con la frente marchita”.

Después de andar “Por el bulevar de los sueños rotos”, con “Llueve sobre mojado” aprovechó para presentar a su banda, siempre en clave de versos. Luego se fue por un poco de Off.

Hasta los huesos

“Donde habita el olvido”, interpretada por Varona, y “Como un dolor de muelas”, por Mara Barros, fueron los minutos de descanso para Joaquín, que esta vez volvió en mangas de camisa. La corista (primera vez que pisa América, voz cautivante, fue ovacionada) arrancó con una desgarrada versión de “Y sin embargo te quiero”: sólo la sonrisa burlona de Sabina le quitó dramatismo a la copla, que sirvió de introducción para ese encantador himno a la infidelidad que se llama “Y sin embargo”.

Le siguieron “Cristales de Bohemia” y “Una canción para Magdalena”, con la sensual corista interpretando a la prostituta. Hasta que pasó lo que se veía venir: con bichos en la boca, la lengua, los dientes, Sabina se hartó. Cortó la canción, amenazó por un segundo con enojarse y, como invocando al cielo, lanzó, con una sonrisa: “Me borro de la Sociedad Protectora de Animalitos”.

Los clásicos “Peces de ciudad”, “Nos sobran los motivos” y “Calle Melancolía” fueron apareciendo uno a uno, como regalos, matizados por algunos nuevos, como “Embustera”.

No fue ni siquiera un acorde: la primera nota, agudísima, de cuerda de guitarra, anunció el arribo de “19 días y 500 noches”, y entonces el estadio se puso de pie. Para mantener el clima llegó “Princesa”, en lo que pretendía ser el final perfecto. Habían pasado ya dos horas y decenas de miles de bichitos. La gente pedía que el sueño no terminara.

García de Diego tomó la posta con “Amor se llama el juego”, que terminaría a dúo con Joaquín, ya en remera. El tándem “Contigo” (a la santafesina: “Yo no quiero París con aguacero / ni sabalero sin ti) / “Noches de boda” / “Y nos dieron las diez” no podía faltar. Para el final recetó sus “Pastillas para no soñar”, tomó la bandera de Colón que le acercó el público, se espantó por enésima vez la cara, saludó feliz.

A la salida, la boca del embudo de la alegría se hizo risas, empujones, primeras palabras. A esa altura, la jornada regalaba alguna brisa para soportar el intenso calor. Quedaban 19 días y 500 noches para empezar a darle forma al recuerdo.

Hace días el trovador de Ubeda advirtió que ésta era su última gira: aseguró que de ahora en más elegiría espacios reducidos, íntimos. Aunque después, en declaraciones a la prensa en Uruguay, se desdijo. Por ahora, al punto final de los finales le siguen dos puntos suspensivos.

Hasta la próxima!!!!!